Oración

Fuerza para seguir adelante en el 2019

Hoy termina la Experiencia de Oración y Ayuno de 21 días de CDA. ¡HURRA! ¡Lo lograste! Estas últimas tres semanas fueron tan solo el comienzo de una mejor relación con Dios y con otras personas en tu vida. Al activar la visión de Dios para mejorar cada área de tu vida, más vas a necesitar de Su fuerza. Entonces, ¿cómo te fortalecerá el Señor en lo que te queda por recorrer durante este año 2019?

Haciendo Discípulos y Cosechando los Beneficios

Orar por los demás es un privilegio y un honor. Cuando estés orando por las necesidades de tus amigos o compañeros cristianos, también dedica tiempo para interceder por las personas que forman parte de tu vida que aún no conocen a Cristo. La invitación de ayudar a las personas que forman parte de tu vida a experimentar la gracia y la misericordia de Dios también viene con la responsabilidad de guiarlos en una relación creciente con Él. ¡Que gran honor y que privilegio!

Sirviendo mejor

¿Con qué frecuencia te distraes con el seductor atractivo de las alertas de tu teléfono móvil que interrumpen los momentos de tu día? Tal vez no sea tu teléfono, sino el próximo episodio de tu programa favorito, o la diversión con la familia y los amigos que fácilmente llama tu atención. Es bastante interesante cómo nuestra atención se interrumpe durante nuestro momento con Dios y los tiempos de servirle. Entonces, ¿cómo evitas ser distraído?

Buscando y Encontrando a Dios

Todos tenemos sueños y deseos que anhelamos realizar en el 2019.  Es muy importante sacar ese tiempo para presentarle al Señor tus deseos en oración. De esta manera, Su luz nos muestra cómo esos deseos o aspiraciones pueden convertirse en ídolos que dividen nuestro corazón. ¿Cómo podemos hacer que la búsqueda incondicional de Dios y lo más preciado de Él sea la prioridad en nuestras vidas?

El Factor Fe

A medida que continúes con tu experiencia de oración y ayuno de 21 días, puedes encontrarte buscando respuestas sobre aspectos de tu vida que has presentado a Dios muchas veces. Sientes que tus oraciones están en un patrón de espera y pasan meses o incluso años y no recibes una respuesta. Entonces, ¿cómo mantienes una vida de oración vibrante cuando parece que Dios no está respondiendo?